Samsung Galaxy S7 Edge, diferencias con el modelo tradicional

Desde el año pasado Samsung ha sumado a su tradicional estrategia de lanzar su buque insignia en febrero una variante de mayor tamaño y con algunas características extras en su diseño que lo transforman en un terminal Premium. Su nombre es Edge y nuevamente dice presente en el Samsung Galaxy S7.

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Samsung Galaxy S7 Edge corresponde a un teléfono con pantalla curvada en ambos laterales que mantiene, al igual que su “hermano menor” la base del diseño del año pasado. Asimismo, sus dimensiones se quedan en 150.9 x 72.6, con un grosor de 7.7 mm y peso de 157 gramos, casi lo mismo que el Galaxy S7 de 5,1 pulgadas.

No faltan en todo su cuerpo una protección Gorilla Glass 4 y borde de aluminio que se complementa con una resistencia IP68 que lo hace soportar contactos con polvo y agua hasta medio metro de profundidad durante 30 minutos.

En cuanto a especificaciones, su pantalla de 5,5 pulgadas es de tipo SuperAMOLED con una resolución QuadHD que lo hace llegar a una densidad de nada menos que 500 ppp. Internamente, el procesador elegido tampoco cambia al S7, Exynos Octa 8890, con 4 GB de RAM y espacio de almacenamiento de 32 o 64 GB con ranura para tarjeta microSD. Además, sus cámara principal también baja a los 12 megapíxeles pero con mayor luminosidad.

Así, Samsung Galaxy S7 edge solo apunta a los usuarios que buscan teléfonos del mayor tamaño posible y que desean disfrutar de algunas funciones secundarias en el software para sacar provecho a la extensión de la pantalla hacia los bordes. Asimismo, la capacidad de su batería aumenta a 3600 mAh pero a fin de cuentas rondaría en la misma autonomía que el S7.

Desde el 11 de marzo Samsung comenzará la pre-venta del Galaxy S7 Edge a un precio estimativo de 819 euros para su versión de 32 GB.

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